Que las matemáticas están en nuestra vida diaria no es ningún descubrimiento. Pero sí lo es ver como tus pequeños alumnos y alumnas, van creciendo como personas y van aplicando diariamente los aprendizajes que adquieren tanto en la escuela como fuera de ella (eso que los maestros llamamos "competencias")
Cuando vives en una clase donde la maestra "no sabe apenas nada", se dedica a escuchar y acompañarles, y el alumnado se acostumbra a tomar la iniciativa y hacer propuestas, resolver problemas, pensar soluciones, aplicarlas, comprobarlas, fracasar o tener éxito, reajustar las acciones, etc.... es totalmente normal que ocurran cosas como la que os quiero contar.
Ya mismo se acerca el día de Andalucia, y con tantos proyectos entre manos, l@s maestr@s habíamos decidido este año que sólamente íbamos a adornar nuestro pasillo con algunos banderines típicos de este día. Eso es lo que YO me proponía, porque el tiempo no da para más en clase. Así que, manos a la obra. Pintamos nuestros banderines y los recortamos.
La idea que yo tenía era NO HACER NADA MÁS, montar yo misma las tiras de banderines y colgarlas (algo de lo más normal en muchas de las escuelas de infantil, jeje) pero.... ¡me ha sido imposible!
Cuando quise darme cuenta, ell@s habían salido al pasillo a ver los banderines que habían colgado otros compañeros y no lo dudaron. Me pidieron cinta y yo, enfrascada en ayudar a un compañero, les pregunté para qué sin darle mucha importancia. No entendí muy bien la respuesta con el jaleo pero les dí lo que necesitaban.
A los pocos minutos, se encontraban en el pasillo un grupo numeroso y salí a ver qué ocurría, pues el jaleo iba en aumento. Pero... ¡Era fantástico! Esto fué lo que me encontré:
Ell@s sol@s estaban midiendo la longitud de la cinta para que pudieramos colgarla y habían colocado los banderines haciendo una estimación para intentar que fueran equidistantes entre ellos. ¿No os parece genial? A mi si, bravo por tod@s ell@s.






















